top of page

Las Siete Maravillas de Tu Día

  • Marcelo Sonenblum
  • hace 4 días
  • 2 min de lectura


Los empresarios estamos acostumbrados a administrar lo complejo.



Dividimos los años en trimestres, los proyectos en etapas, los presupuestos en partidas y los objetivos en indicadores. Sabemos que lo inmenso se vuelve posible cuando se lo fragmenta.


Sin embargo, cometemos una extraña contradicción: pretendemos administrar la vida entera de una sola vez.



Nos preguntamos dónde estaremos dentro de cinco años, cómo evolucionará la economía, qué ocurrirá con nuestra salud, con nuestros hijos o con nuestras empresas. Y a veces esa inmensidad nos aplasta.



Hace un tiempo empecé a pensar otra cosa. ¿Y si la unidad de medida de una vida no fuera el año ni siquiera el día? ¿Y si fueran las próximas dos horas?



Si estamos despiertos catorce horas, tenemos siete capítulos. Siete ventanas. Siete oportunidades para vivir con intención.



No estoy hablando de abandonar las obligaciones ni de sentarse bajo un árbol a contemplar el mundo. Al contrario.



Estoy hablando de atravesar la realidad. Porque habrá dos horas dedicadas a resolver un conflicto.


Dos horas de trabajo intenso. Dos horas de preocupación. Dos horas de alegría.



Y aun así cada una puede ser vivida con cierta belleza. La belleza no consiste en que todo salga bien. A veces consiste en conservar la calma.


En escuchar con atención. En trabajar con excelencia. En hacer lo correcto aun cuando nadie mira.



Quizá la felicidad no sea una línea ascendente ni una promesa para el futuro. Quizá sea una colección de ventanas iluminadas.



Algunas brillarán por la alegría.

Otras por el coraje.



Pero al final del día, si uno puede mirar hacia atrás y descubrir que no dejó demasiadas ventanas a oscuras, entonces habrá vivido algo más que un día productivo.



Habrá vivido un día verdaderamente humano.



Marcelo Sonenblum


 
 
 

Comentarios


bottom of page