Al son del son
- Marcelo Sonenblum
- hace 5 días
- 2 Min. de lectura

Primera Parte:
Había caído el bloque socialista y el impacto en Cuba era demasiado fuerte.
De un día a día alegre, se pasó a un día a día de angustia.
Comenzaron a llegar muchos turistas que traían dinero, y nuevas relaciones.
Los jóvenes cubanos intentaban encontrar un camino que no era fácil.
Vladimir era un bailarín del Ballet Nacional que todos los días salía en su bicicleta a las 6 de la mañana para llegar a las clases dos horas después. En el camino recogía un compañero que no tenía ni bicicleta y la bici que salía con uno llegaba al teatro con dos. Un verdadero luchador.
María era una estudiante de ingeniería... una muchacha preciosa por dentro y por fuera, querida por todo el barrio por su solidaridad y que había conocido a Vladimir en una presentación que el Ballet había hecho en la Universidad.
Vladimir y María estaban intensamente enamorados el uno del otro. Su amor era tan fuerte que se adivinaba al verlos pasar.
1993, período especial...las cosas no estaban bien, Vladimir se fue buscando un futuro económico y le prometió a María que volvería por ella cuando las cosas se encaminasen.
Se despidieron bailando su último son y en ese momento ella lo miró y el destino le habló…el no volvería…lo miró, lo besó y se fue.
Segunda Parte:
Pasaron los años y Vladimir se casó con una española para obtener su ciudadanía con quien sin quererlo tuvo su único hijo.
María dio vida a Clara, fruto de su amor con Vladimir quien nunca lo supo… ella se casó con un buen muchacho llamado Pedro para no estar sola con su hija y su vida transcurría en absoluta normalidad hasta que un día salió por la mañana en su bicicleta como siempre para ir a su trabajo.
Llegando a la esquina escuchó en un carro viejo el viejo son que sabía bailar con Vladimir.
Se distrajo, no se detuvo en la esquina y la fatalidad se la llevó para siempre…murió al son del son.
Tercera Parte:
Pedro a los dos años volvió a casarse para no estar solo.
Clara, la hija de María, terminó sus estudios de Ingeniera y entró a trabajar al turismo como quería su madre.
Vladimir se enteró sin preguntar de la muerte de María y en secreto y a escondidas lloró… lloró al son del son.




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